Psic. Anaís Barrios


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Reto del año: escuchar más a los niños


Family-communication.

¿Por qué no iniciar el año con un reto? Antes les cuento dos anécdotas.

La primera tiene que ver con una conversación que tuve con mi sobrino de 10 años. Una tarde se acerca y me pregunta dónde están las glándulas salivales. Traté de responderle lo mejor posible, pero la respuesta fue un poco precaria, gracias a mis escasos conocimientos de anatomía. Para compensar la cosa, y aprovechando que estaba hablando de la salivación, le conté sobre el experimento de Pavlov con los perros. Al verlo interesado por el tema, fui más allá y le hablé sobre cómo ese experimento sirvió de base para crear la teoría del aprendizaje por condicionamiento y para ser más ilustrativa le expliqué una técnica sencilla de condicionamiento para ayudar a los niños a concentrarse, en este punto me interrumpe y me dice que esa técnica le puede servir a su maestra para ayudar a un compañero que se distrae mucho en la escuela. Entonces yo le sugiero que hable con la maestra y le cuente sobre lo que hemos hablado. Las respuestas que dio mi sobrino a continuación fueron las que motivaron este artículo. Me dijo, en tono resignado y desesperanzado: “tía, ella no me va a creer”. Cuando le pregunto por qué dice eso, me dice: “no creo que me escuche y si le cuento de la técnica, no me va a creer. Es mejor que se lo digas tú”, dándome a entender que este tipo de información es más creíble que la dé un adulto que un niño.

Esto me hizo pensar en los diferentes momentos en que los niños desean expresar una idea, un sentimiento, una creencia, un conocimiento, su versión de una situación y nosotros los adultos subestimamos, desvalorizamos, ignoramos o desechamos estas expresiones al llegar a creer que los niños suelen ser fantasiosos, inventadores, no tan inteligentes e incluso mentirosos. Así fue como recordé a Luisa (nombre ficticio), la niña que forma parte de la segunda anécdota que les quiero contar.

Luisa es una niña que estaba asistiendo a mi consulta junto a su madre. Un día la madre llega muy molesta a la consulta mostrándome una nota que la maestra había dejado en el cuaderno de Luisa donde relata un incidente ocurrido en la escuela. Al leer la nota me pareció un poco exagerado el tono de alarma y acusación hacia la conducta de Luisa, sin mostrar matices y explicaciones de cómo sucedió todo lo narrado. Trato de calmar a la madre y le pido que me permita hablar con Luisa. Cuando le pido a Luisa entrar al consultorio, la noto avergonzada y apenas cierro la puerta comienza a llorar diciéndome que su mamá la había regañado muy fuerte en el carro. La consuelo y le digo que quiero escuchar su versión de la situación. Cuando me comienza a contar puedo notar algunas cosas irregulares y comienzo a indagar más. Así me entero que la conducta de Luisa que había horrorizado ese día a las maestras, la había aprendido de ellas. Luisa había intentado abrir la puerta del patio de receso con un cuchillo de plástico porque antes había visto a sus maestras abrir dicha puerta con cuchillos u otros objetos y no con las llaves. Con esta nueva información, hablo con la madre de Luisa. Le pregunto si cuando leyó la nota le pidió a Luisa que le contara lo que había sucedido; la madre confiesa que no le preguntó nada, que en realidad se molestó mucho por la nota y enseguida regañó a la niña. Cuando le comento lo que Luisa me contó y las preguntas que le hice, la madre cambia de semblante y nota que se dejó llevar por las emociones que suscitó la nota sin antes detenerse a conversar e indagar más al respecto.

A través de la primera anécdota pude apreciar la sensación que puede tener un niño de que pocos le escuchan o pocos creen lo que dice y de la segunda anécdota rescato esa actitud que solemos adoptar los adultos de creer más en lo que dicen los demás, sin preguntar y esperar escuchar lo que el niño tiene que decir. También de la historia de Luisa resalto esa respuesta impulsiva y exagerada que podemos presentar los adultos ante algo que el niño ha hecho o dicho, diciendo y haciendo cosas sin gestionar nuestras emociones. En este contexto, donde poco nos detenemos a escuchar, creer y conversar con los niños, podemos llegar a ser capaces de reprocharles cuando en el futuro no nos cuentan sus cosas.

El reto

Ya contada ambas anécdotas es momento de hablarles sobre el reto. Les propongo que se detengan a escuchar y conversar con los niños que tienen cerca. Bien sea sus hijos, sobrinos, vecinos, alumnos, nietos, pacientes o un niño que acaban de conocer. Deténganse a escucharlos. Se sorprenderán de todo lo que tienen que decir y de lo valiosas que pueden ser sus opiniones al momento de comprender una situación, aclarar un problema, idear soluciones y establecer acuerdos. Adicionalmente, con ello enseñamos a los niños a hacer valer sus opiniones, fortalecemos su autoconfianza y estimulamos sus habilidades de comunicación y de socialización.

El reto implica preguntar más y juzgar menos, creer más y desconfiar menos, valorar más y subestimar menos, acercarse más y alejarse menos. Implica estar dispuestos a buscar soluciones ante las situaciones difíciles o los eventos cotidianos no deseados, en vez de magnificarlos o empeorarlos con incomunicación o el silenciamiento de los niños. Implica generar un espacio de escucha no sólo para hablar de los problemas sino también de las cosas buenas que suceden, de los sueños, de las metas, de los intereses, de las motivaciones, de los afectos.

Cuando nos escuchamos nos conocemos, cuando nos conocemos nos comprendemos, cuando nos comprendemos nos colaboramos. En resumen, cuando nos escuchamos aprendemos a amarnos. Si escuchan más a los niños que tienen cerca serán merecedores de su confianza y permanecerán por mucho tiempo en sus afectos. ¿Acaso no desean todo esto? ¿Están dispuestos a cumplir este reto? Ahí se los dejo.

Si mi propuesta les ha resultado atractiva, pero no saben muy bien cómo llevarla a cabo les invito a seguir leyendo los posts que estaré publicando en las próximas semanas sobre crianza positiva.

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¿Recuerdan quién les escuchó más cuando fueron niños?

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Taller: Intervención del Maltrato Infantil


Póster Intervención MI

La intervención del maltrato infantil es un tema que genera mucho interés en profesionales o personas ligadas a la atención de niños, niñas y adolescentes. Pero así como genera interés genera mucho temor, mucha resistencia, muchos prejuicios e ideas distorsionadas que terminan inmovilizando a las víctimas, creando más dolor, más desesperanza; así como también terminan fortaleciendo al agresor y prolongando el maltrato por generaciones dentro de una familia, una institución o una comunidad.

Por eso he desarrollado este taller, el cual pretende ser un encuentro participativo e integrador a través del cual podamos sensibilizarnos y empoderarnos en la detección y abordaje del maltrato, haciendo especial hincapié en aquellas primeras acciones que debemos emprender y que resultan cruciales para proteger a la víctima.

Aquí les dejo el contenido del taller para que se terminen de animar a hacerlo:

Parte I. Maltrato infantil

1.2. Breve repaso del Marco Legal Venezolano.

1.3. Tipología del Maltrato Infantil.

1.4. Factores Psico-sociales del Maltrato Infantil.

1.5. Consecuencias del Maltrato Infantil.

Parte II. Intervención en Maltrato Infantil

2.1. Objetivos y Fases de la Intervención.

2.2. Detección del Maltrato: Indicadores Físicos, Conductuales y Emocionales.

2.3. Valoración de los Factores de Riesgo.

2.4. Cómo Abordar a la Víctima.

2.5. Notificar y Atender el Maltrato Infantil.

Bajo la organización de la psicóloga Marilyna Gil, el apoyo de la Escuela de Psicodrama de Valencia y certificado por el Centro para el Desarrollo Psicológico el próximo 6 de junio será este encuentro, donde estaré compartiendo toda mi experiencia y conocimientos en materia de violencia, maltrato y trauma. Quedan todos invitados.


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Lo que aprendo de los niños


5. Tome Reader

Desde que inicié mi ejercicio profesional me interesé principalmente por la atención psicológica a niños y niñas. Algunos creen que trabajar con niños es fácil, pan comido, como dicen por ahí, pero para mí es un trabajo fascinantemente complejo. Los niños pueden ser muy ruidosos o perturbantes con sus conductas; no obstante, en ellas hay mensajes ocultos, sutiles señales de malestares, necesidades, deseos o carencias. Hay reclamos y reivindicaciones. Sus conductas son metáforas, pues los niños son poéticos al momento de expresar lo que sienten y piensan.

Lo que me fascina de los niños es que detrás de lo que hacen está presente una genuina y recia pulsión de vida, la cual traduzco como una fuerte resistencia. El niño resiste para que se le permita y se le respete ser niño.

Al percibir las conductas de los niños como metáforas, en la consulta psicológica, me toca descifrar un ramaje de significantes y significados que los niños, de forma muy audaz, condensan en un gesto, una frase, un dibujo o un juego. Cuando me permiten descifrar sus acertijos, cuando abren una ventana hacia su Yo, es inevitable no conmoverme, no tiritar, no maravillarme, no reír, no asustarme, no reprocharme, no aprender. A través de los niños no sólo comprendo el universo único de la infancia, sino que tengo acceso a comprender la humanidad.

El pedagogo Gianni Rodari dijo: “Un niño, todo niño, haría falta aceptarlo como un hecho nuevo, con el que el mundo recomienza cada vez de cero”. Muchas veces me ha tocado recomenzar desde cero, muchas veces me ha tocado revaluar la manera en que los adultos concebimos la infancia e interactuamos con ella.

Por todo esto, la primera publicación de este año la dedicaré a presentarles un nuevo espacio en este blog. Lleva como título Lo que aprendo de los niños. Este espacio formará parte de la sección Otros y en él compartiré aprendizajes, pensamientos, reflexiones, anécdotas y curiosidades que adquiero a través de la interacción constante con niños y niñas. Esta será una forma de homenajear a la infancia, de hacer escuchar las voces de los niños con los que contacto (resguardando sus identidades) y sobretodo de no olvidar lo que me enseñan.

Sin más que agregar, comparto esta experiencia:

A mediados de diciembre del 2014 tuve la última sesión del año con una niña de 8 años, quien fue traída por su madre en octubre de ese mismo año, porque presentaba dificultades de atención en la escuela y rechazo a culminar tareas. Cuando comencé a relacionarme con Ana (nombre improvisado), noté que lo que más le afectaba no era su situación en la escuela sino la relación con su mamá. Así descubrimos que ella no tenía problemas de aprendizajes sino un vínculo madre-hija roto y hostil. Comenzamos a jugar y a conocernos, creamos un espacio para hablar sobre sus emociones y derechos, mientras paralelamente contamos con la fortuna de que su madre aceptó generar cambios en la crianza, la comunicación y el manejo emocional. En esa última sesión del año, le propuse a Ana hacer un dibujo donde expresara el antes y el después de acudir a la consulta, donde pudiera reconocer sus cambios y los de su madre. Ella dibujó en la primera mitad de la hoja, que representaba el antes, una mano que lanzaba una puerta y dijo “esta es mi mamá brava. ¿No le vas a mostrar este dibujo, verdad?”. En la otra mitad de la hoja, que representaba el después, dibujó una casa, a su mamá y a ella juntas con corazones alrededor.

Lo que más me impactó de este dibujo fue la mano y la puerta dibujadas, con intención de mostrar ruido y movimiento brusco. Me impactó lo que significaba para Ana esa mano lanzando la puerta. En ese dibujo Ana condensó la separación que sentía de su madre, la soledad, tristeza, hostilidad, incomprensión y el miedo que reinaba en la relación entre ambas. Entonces pensé, una vez más, en las diferentes maneras en que los adultos podemos lastimar a los niños. En cómo acciones que para nosotros pueden ser poca cosa para los niños representan rechazo, alejamiento, culpa, soledad.

Ese día no le mostré el dibujo de Ana a su madre como ella me lo pidió, pero sí felicité a su madre por el compromiso que había mostrado con la terapia, por sus cambios y por haberse atrevido a restablecer el vínculo afectivo con su hija. En ese momento la mamá de Ana lloró y en su llanto vi culpa mezclada con sentimiento de logro y alegría. Entonces me di cuenta que ella también estaba sufriendo por sus acciones y por la relación que tenía con Ana. Al final, la mamá de Ana me dijo: “a ella le encanta venir, siempre me pregunta que cuándo le toca ir con la chica de las emociones”. Me encantó saber que para Ana soy la chica de las emociones.


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Bienvenidos a mi blog


Imagen Post-01

En muchas ocasiones, regresando de una jornada laboral, me he descubierto haciendo un trabajo mental y emocional de engranaje, en donde una especie de fuerza interna me pide concienciar lo que se expuso ante mis ojos o mis oídos. Aquello que me dio una nueva mirada de las cosas, unas palabras para definir la vida, un sentimiento nuevo para empatizar con los otros. Esa fuerza interna me pide escribir; escribir lo que aprendo durante la atención psicológica a niños y padres y lo que aprendo viviendo y relacionándome con los míos.

Así surge este blog; como una necesidad de plasmar ideas y reflexiones que les puedan ser de utilidad a otros; como una forma de mantener vivo el humanismo con el que siempre deseo ejercer mi profesión. Aquí voy a escribir sobre los temas que me apasionan, los que he estudiado o a los que les dedicado muchas horas de mi vida: la niñez, la crianza, la educación, el ejercicio de la paternidad, la familia, las relaciones humanas, la violencia, el maltrato infantil, el trauma psicológico, el juego, la lectura, entre otros.

He decidido condensar estos temas en cinco secciones que he llamado así:

Criando-Creciendo: aquí escribiré sobre todo lo relacionado a la difícil tarea de ser padres, tratando de poner a prueba los mitos de la crianza y procurando brindar herramientas para el logro de una crianza consciente, nutritiva y afectiva. Asimismo, escribiré sobre lo que he aprendido de los niños. Los niños me han ensañado muchas cosas sobre la infancia y sus avatares y sobre el comportamiento de nosotros, los adultos.

Sin Maltrato: esta sección está dedicada a la defensa de los derechos de los niños, a la urgencia de sensibilizarnos sobre la importancia de ofrecerles a ellos, e incluso a nosotros mismos, una vida sin violencia. Una vida sin el silencio, el sufrimiento y los efectos que acarrea la violencia dentro de nuestras relaciones.

Cuentos y Juegos: aquí encontraran ideas, recomendaciones y actividades relacionadas con el juego y la lectura de cuentos. Reseña de libros o investigaciones, juegos o actividades para realizar en casa y fortalecer los vínculos y el aprendizaje emocional de los niños.

Otros artículos: dado que mis intereses son muy amplios, en este espacio escribiré sobre cualquier tema que resulte interesante para mí. De modo que no tendrán una clasificación específica, pues estarán signados al azar y a mi curiosidad del momento.

Y para quienes deseen saber un poco más sobre mí y lo que hago, creé el espacio Sobre mi trabajo, en el que expongo las diferentes áreas de acción profesional a las que me dedico, proyectos nuevos en los que me involucro, así como también comento sobre otros oficios o aficiones.

Los invito entonces, a pasearse por estas páginas y a compartir opiniones, creencias, aprendizajes o experiencias de las que todos podamos nutrirnos.