Psic. Anaís Barrios


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Involucrar a los niños en la creación de metas para el año nuevo


Deseos. Globo chino

Se acerca la noche de fin de año y muchos estamos haciendo un recuento de los logros y fracasos del año que se va, así como estamos pensando en las metas y proyectos del año que viene. En todo este proceso es inevitable que la familia esté incluida en los deseos del próximo año y que incluso involucremos a nuestra pareja u otros familiares en la elaboración de los mismos. Pero, cuando se trata de los niños de la casa, cabe hacerse algunas preguntas al respecto: ¿involucramos a los niños en la construcción de dichas metas?, ¿les invitamos a crear las suyas?, ¿les ayudamos a pensar en sus deseos y a trabajar por ellos? Ya sea que tu respuesta es sí o no, te invito a seguir leyendo este artículo.

A través de mi experiencia profesional he podido saber y verificar que los niños necesitan estar involucrados e informados de las decisiones, cambios o dinámicas familiares. Cuando no lo permitimos, los convertimos en testigos u observadores de lo que ocurre en la familia, haciéndolos sentir apartados, al obviar su necesidad de ayudar y participar, lo mismo que privándolos de la oportunidad de desarrollar sentido de responsabilidad y compromiso por el otro. Igualmente, he podido saber que así como los niños tienen sus propios problemas, también tienen sus propias metas y deseos. Casi siempre en la consulta los niños expresan aquello que desean lograr u obtener: “sacar mejores notas en la escuela”, “tener más amigos”, “discutir menos con papá”, “jugar más con el hermano menor”, “ser más independiente”. No obstante, es poco el apoyo que los adultos cercanos ofrecen para que los niños identifiquen, definan, establezcan y trabajen por sus metas personales.

Como nos encontramos en la recta final, a punto de despedir un año, quizás ha llegado el momento de crear un espacio propicio para que los niños participen y se involucren en las metas familiares y personales. Para ello, comparto con ustedes algunas ideas para las metas del año nuevo:

  • Conversa previamente con tu hijo o los niños de la casa sobre la idea de construir unas metas y deseos para el año que viene. Sondea sus expectativas y motivación al respecto. Para algunos niños que no están acostumbrados, esta idea puede sonar aburrida. Por eso es importante, proponerla con entusiasmo y no como una obligación o como una forma de hacerles ver sus fallas o las cosas que nos gustaría cambien en su conducta. Más bien plantéalo como una oportunidad para expresar lo que desean y anhelan alcanzar.
  • Para construir dichas metas lo mejor es contar con tiempo. No es necesario hacerlo el día de fin de año, se pueden tomar los primeros días de enero para juntarse en familia a crear y establecer las metas y proyectos individuales y grupales.
  • Al momento de construir las metas y ayudar a tu hijo a definir las suyas, puedes compartir algunas de las tuyas e invitarlo a pensar cómo puede ayudarte a cumplir esas metas o qué ideas puede ofrecerte para alcanzarlas. Así mismo, puedes preguntarle qué le gustaría que tú cambiaras en tu forma de ser o de tratarlo o qué espera de la familia en el año nuevo.
  • Una forma de construir nuevas metas es ayudar al niño a pensar y mirar lo bueno y no tan bueno que vivió u obtuvo en el año que se va. Reconocer lo bueno le permite al niño valorar sus esfuerzos, sus cambios y nuevas habilidades. Reconocer lo no tan bueno, le permite reflexionar sobre lo que debemos aprender y sobre cómo superar o minimizar los efectos de lo vivido. Ayudémosle entonces a reconocer los logros (mejoró las notas, ganó un campeonato de fútbol, hizo un nuevo amigo, ayudó a una persona, se ha vuelto más ordenado) y a aceptar los fracasos o pérdidas (bajó la nota en una materia, no pasó la audición, se peleó mucho con su mejor amigo, se ha vuelto un poco grosero, murió su mascota).
  • Planteen las metas de forma positiva, eviten que una meta empiece con la palabra “no” o “debo”, para evitar que se vuelva una imposición u obligación. Utilicen verbos en infinitivo: “aprender a”, “obtener”, “manejar mejor”, “escuchar más”, “respirar antes de”…
  • Establezcan metas realistas según el tiempo y los recursos con los que cuentan. Pueden ordenar las metas a corto, mediano y largo plazo y pueden empezar por las más fáciles de lograr, mientras que las más difíciles las pueden dividir en submetas o pasos a seguir.
  • Sean creativos al momento de escribir y plantear las metas. Utilicen diferentes papeles o cartulinas, colores, pinturas, marcadores, etiquetas o recortes de revista. Pueden hacer un collage con las metas planteadas, pueden dibujar lo que desean, pueden escribir las metas con humor, pueden escribir un cuento donde aparezcan las metas y ustedes sean los protagonistas, pueden ordenar las metas como un juego de mesa donde definan los pasos a seguir y los niveles que deben superar. En fin, la imaginación y la diversión deben formar parte del proceso.
  • Coloquen las metas en un lugar visible que les permita ir repasando a lo largo del año lo que han obtenido y lo que falta por lograr, así como lo que hay que redefinir. Evitar que el repaso de las metas se convierta en un momento de reproches o señalamientos negativos y más bien evaluar lo que se puede hacer en el momento con los recursos y las oportunidades que tienen. En este punto podemos invitar al niño a responderse algunas preguntas: ¿cómo voy con mis metas?, ¿qué me falta aprender?, ¿qué habilidades tengo para alcanzar esta meta?, ¿a quién le puedo pedir ayuda?, ¿con quienes cuento?, ¿debo cambiar alguna meta? Estas mismas preguntas nos la podemos hacer nosotros y es importante que el niño también vea que hacemos un repaso de nuestras metas y que participe en ello.
  • Creen un grito de guerra que les permita retomar el ánimo cuando sientan que van a retroceder o tirar la toalla en algún momento del año. También cada uno podría escribir para el otro frases de cariño o motivacionales en varios papelitos y guardarlas en una caja o frasco, así podrán acudir a sacar un papelito en aquellos momentos difíciles o donde la esperanza o el entusiasmo hayan decaído.
  • Finalmente, es importante resaltar y aclarar con el niño que las metas que se construyen son pautas para ordenar nuestro tiempo, definir mejor nuestras acciones y mejorar como personas, pero para nada se deben asumir como un plan rígido e inmodificable puesto que ellas dependerán de las circunstancias que nos rodeen. Las metas son puntos de partida y objetivos a alcanzar, formas de motivarnos y programarnos. Evitemos convertirlas en presiones, obligaciones pesadas o frustraciones.

¿Qué beneficios obtienen los niños al construir sus metas y participar en las metas familiares?

  • Comprender que sus acciones tienen efectos y consecuencias sobre ellos mismos y los demás.
  • Sentirse partícipes de la dinámica familiar, reforzando su sentido de empatía, responsabilidad y colaboración.
  • Aprender a organizar su tiempo, a definir y dirigir sus actos, a valorar sus esfuerzos, a reflexionar sobre las fallas o fracasos y trabajar sobre ellos.
  • Mejorar la comunicación, la alianza y los vínculos familiares.
  • Aprender a detenerse para mirarse a sí mismos y mirar a la familia, lo cual permite la autoreflexión, la instrospección y planificación: recursos valiosos para el éxito.
  • Aprender a estar orientados hacia el trabajo, la disciplina y el optimismo.

Compartiendo estas ideas me despido de ustedes este año, deseando que les sean provechosas y agradecida por el que me hayan leído. Sin embargo les hago una última pregunta. ¿Ya tienen sus metas para el año nuevo? Yo me voy a escribir y pintar las mías. ¡Feliz 2016!