Psic. Anaís Barrios


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La crianza como oportunidad de crecimiento personal


El contacto constante con diferentes familias me ha permitido valorar la complejidad de las demandas a las que los adultos de un hogar deben enfrentarse. La vida cotidiana de muchos adultos es tan dinámica y complicada que parece una vorágine sin fin. Entre las responsabilidades y los roles que debemos ejercer, pareciera que pertenecemos a muchas cosas y al mismo tiempo no pertenecemos a nada.

Es así como he observado a muchos padres perdidos y dejados llevar por un cúmulo de rutinas y responsabilidades diarias sin saber la importancia de detenerse un momento a pensar qué están haciendo con sus vidas, especialmente qué están haciendo con sus vidas familiares.

Parece mentira, pero nos perdemos y nos confundimos ejerciendo diferentes roles y sin darnos cuenta descuidamos o delegamos en otros uno de los roles más importantes, el de ser padres.

No es igual cuando sólo tenemos que cuidar de nosotros mismos a cuando la vida y el desarrollo de otro dependen exclusivamente de nosotros. Cuando esto último ocurre todo cambia, surgiendo para nosotros nuevas demandas, necesidades, dudas, temores y aprendizajes.

Ser padres comprometidos e involucrados es lo mejor que podemos aportar al crecimiento y fortalecimiento de nuestros lazos familiares y de nosotros mismos. Un padre comprometido e involucrado no delega su responsabilidad en otro, está junto a su hijo y se esfuerza por atender sus necesidades, es afectuoso y cría sin violencia, es líder y modelo a seguir, se informa y mantiene actualizado, reconoce sus errores y debilidades trabajando sobre ellos, aprende a organizar su tiempo y sus propias necesidades, sabe pedir ayuda, sabe pedir disculpas, tiene autoestima y alta motivación de vida. Y aún cumpliendo con todos estos principios es seguro que como padres cometamos errores, pues a eso nos expone la vida constantemente. Lo importante es que aprendamos de ellos y le saquemos el mejor provecho.

Un niño o adolescente que crece sintiendo la presencia, el apoyo y el afecto de sus padres es un chico que desarrollará dentro de sí sentido de pertenencia, responsabilidad por el otro, obediencia consciente, sentido de respeto, confianza, autoestima y capacidad para amar. A estos chicos no se les hace difícil querer a sus padres, puesto que éstos le enseñaron el valor de los vínculos afectivos. A estos chicos no se les hace difícil respetar y obedecer a sus padres, puesto que éstos le permitieron ser ellos mismos y le enseñaron el valor de los límites y la convivencia. A estos chicos no se les hace difícil tener un proyecto de vida, puesto que aprendieron de sus padres a tener hábitos sanos, ser organizados, plantearse metas y trabajar por los propios sueños.

¿Acaso todo esto no es lo que nos gustaría lograr como padres? Bueno, entonces debemos asumir  nuestro rol con responsabilidad y compromiso, dispuestos a equivocarnos, pero sobretodo a aprender.

Es necesario dejar a un lado esa creencia tóxica de que la crianza es una carga muy pesada que estamos obligados a llevar. Tener hijos fue nuestra elección, por lo que es mejor ver la crianza como una oportunidad. Una oportunidad para ser mejores personas, una oportunidad para construir relaciones duraderas que nos llenen de felicidad.

Una crianza comprometida implica mantenerse constantemente actualizados, reflexionado sobre el ejercicio de ser padres y sobre el desarrollo pleno de los hijos. Si todo ello te interesa, sigue los próximos escritos en los que estaré compartiendo y desarrollando temas para padres que desean ser mejores cada día.

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¿Hay algún tema relacionado con la crianza del que te gustaría aprender más? Comenta tus sugerencias.

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Leer cuentos con los niños: un ritual de amor




Pocos saben lo importante que puede ser para la vida de un niño estar en contacto con cuentos infantiles. No sólo para el desarrollo de la lectura o lenguaje, como suele pensarse, sino para el desarrollo de un mundo psicológico vasto y rico, donde predomine la sensibilidad, la creatividad, la imaginación, el humor y el amor.

Estoy segura que mi afición por la lectura y la escritura surgió de los cuentos que mi padre inventaba para mí y mis hermanos. No sólo era algo que disfrutábamos, sino que nos brindaba la seguridad y la confianza que sólo el vínculo afectivo puede dar.

Escuchar cuentos, inventados o leídos por nuestros padres, es un alimento afectivo que nace desde la oralidad, desde la comunicación de los sentimientos y la ternura. También nace de la compañía que implica estar cerca y compartir historias que nos generan placer, miedo, tristeza, alegría, diversión, esperanza, incertidumbre…

Emocionarse y aprender juntos, construir un espacio simbólico para el encuentro con nuestros seres queridos y con los personajes de los cuentos, dando así rienda suelta para que brote y se movilice todo nuestro mundo interno. Los cuentos ofrecen infinitas posibilidades para entender la vida y entendernos a nosotros mismos. En los cuentos podemos encontrar las palabras que nos definen, que nos dan significado, las palabras con las que construimos nuestra propia historia.

Muchos cuentos infantiles se orientan hacia una conciencia ética sobre las cosas y hacia la estimulación de una motivación intrínseca que se dirija a experiencias placenteras y relaciones satisfactorias. ¿Cómo no contagiarse de ello?

Aún así los cuentos no logran todo esto por sí solos. Es necesario que haya contacto y voz. Eso sólo lo logra nuestra calidez humana. Así que es necesario elegir una hora, un lugar y una persona (nuestro hijo, sobrino, nieto), para leer y compartir de manera genuina historias que nos alimenten y sobretodo nos mantengan cerca, dentro de la calidez de estar allí y tenerse mutuamente.

Esta actividad puede hacerse a cualquier hora y en cualquier lugar. Pero si nos ubicamos en la dinámica actual tanto mamá como papá trabajan, y el único tiempo de compartir con los hijos es la noche. Entonces resulta una alternativa genial hacer del tiempo que tenemos, un tiempo real de afecto y cercanía a través de la lectura. Desde mi experiencia personal y profesional la recomendación a los padres de leer cuentos por las noches ha sido valiosa y terapéutica para muchos niños, logrando con ello restaurar los vínculos afectivos, fortalecer la autoestima del niño y disminuir considerablemente conductas agresivas, disruptivas o de temor.

Actividades tan sencillas como éstas son las que llenan a nuestros hijos de plenitud y confianza, pues están cargadas de significados personales y representan la magia del dar y el recibir, siempre y cuando surjan de nuestra espontaneidad y desde nuestro amor sincero e incondicional. Nunca es tarde para los rituales del amor.

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Si has leído cuentos con niños cuéntanos tu experiencia.


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Padres proveedores


Busy-Parents

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Una paternidad responsable implica conocer, respetar y cumplir los derechos de los niños, aunado al deseo de aprender a ser padres mientras se ejerce tan complicada experiencia. Ser padres responsables es ante todo esforzarse por nutrir, acompañar y conocer al ser humano que crece junto a nosotros y cuya vida y sano desarrollo depende, en un principio, de nuestros cuidados.

Un padre que sólo se esfuerza por aportar los recursos para brindar educación, alimentación, vestido y vivienda al hijo, y que olvida dar afecto, respeto y comprensión, se le puede llamar un padre proveedor. Es aquél que sólo dota recursos materiales, mas no recursos espirituales y afectivos, lo cual reduce la posibilidad de construir una relación familiar estable, duradera y satisfactoria. Un padre proveedor es negligente, maltrata emocionalmente, pues falta en su responsabilidad de ofrecer amor al hijo.

Muchas veces los padres no saben cómo transmitir afecto y lo hacen de esa manera, otros ni se preocupan por darlo. En ambas condiciones los padres están violentando el derecho de sus hijos a ser amados y respetados.

En un padre proveedor se puede escuchar este tipo de discurso: “Yo le doy educación, comida, ropa, le compro lo que me pide. ¿Qué más quiere?”. Lo que quiere este niño es atención y afecto, lo que quiere es una relación que transcienda lo elemental y se consolide en lo esencial: el amor.

Otro caso, relacionado con padres separados, sucede cuando el padre cree que dinero es afecto, y como no posee lo suficiente para satisfacer materialmente a sus hijos, termina desligándose de ellos, abandonándolos, dejando a los niños sin su presencia física ni compañía y con la gran incertidumbre sobre si realmente su padre los amó. Aquí es común escuchar: “No he ido a visitarlos, ni los he llamado porque no tengo dinero”.

Es asunto nuestro autoevaluar y reflexionar sobre nuestro ejercicio de padres. Ver si es una falsa creencia la idea de que somos buenos padres, cuando en el fondo de nuestras dinámicas diarias terminamos siendo padres proveedores, bien sea porque el trabajo nos quita tiempo para compartir con nuestro hijo y sólo nos dedicamos a ofrecerle regalos, o porque no sabemos cómo acercarnos afectivamente.

En el mejor de los casos, si nos convertimos en padres proveedores que sea de afecto y amor. No existe algo que alimente más al niño y que impulse su salud emocional y personalidad que la dicha de saberse querido, acompañado, respetado, escuchado y valorado. La oportunidad de hacer vínculos estrechos que nos llenen de dicha y satisfacción la construimos nosotros, los padres. No esperemos que todo ello provenga mágicamente de los hijos.

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Bienvenidos a mi blog


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En muchas ocasiones, regresando de una jornada laboral, me he descubierto haciendo un trabajo mental y emocional de engranaje, en donde una especie de fuerza interna me pide concienciar lo que se expuso ante mis ojos o mis oídos. Aquello que me dio una nueva mirada de las cosas, unas palabras para definir la vida, un sentimiento nuevo para empatizar con los otros. Esa fuerza interna me pide escribir; escribir lo que aprendo durante la atención psicológica a niños y padres y lo que aprendo viviendo y relacionándome con los míos.

Así surge este blog; como una necesidad de plasmar ideas y reflexiones que les puedan ser de utilidad a otros; como una forma de mantener vivo el humanismo con el que siempre deseo ejercer mi profesión. Aquí voy a escribir sobre los temas que me apasionan, los que he estudiado o a los que les dedicado muchas horas de mi vida: la niñez, la crianza, la educación, el ejercicio de la paternidad, la familia, las relaciones humanas, la violencia, el maltrato infantil, el trauma psicológico, el juego, la lectura, entre otros.

He decidido condensar estos temas en cinco secciones que he llamado así:

Criando-Creciendo: aquí escribiré sobre todo lo relacionado a la difícil tarea de ser padres, tratando de poner a prueba los mitos de la crianza y procurando brindar herramientas para el logro de una crianza consciente, nutritiva y afectiva. Asimismo, escribiré sobre lo que he aprendido de los niños. Los niños me han ensañado muchas cosas sobre la infancia y sus avatares y sobre el comportamiento de nosotros, los adultos.

Sin Maltrato: esta sección está dedicada a la defensa de los derechos de los niños, a la urgencia de sensibilizarnos sobre la importancia de ofrecerles a ellos, e incluso a nosotros mismos, una vida sin violencia. Una vida sin el silencio, el sufrimiento y los efectos que acarrea la violencia dentro de nuestras relaciones.

Cuentos y Juegos: aquí encontraran ideas, recomendaciones y actividades relacionadas con el juego y la lectura de cuentos. Reseña de libros o investigaciones, juegos o actividades para realizar en casa y fortalecer los vínculos y el aprendizaje emocional de los niños.

Otros artículos: dado que mis intereses son muy amplios, en este espacio escribiré sobre cualquier tema que resulte interesante para mí. De modo que no tendrán una clasificación específica, pues estarán signados al azar y a mi curiosidad del momento.

Y para quienes deseen saber un poco más sobre mí y lo que hago, creé el espacio Sobre mi trabajo, en el que expongo las diferentes áreas de acción profesional a las que me dedico, proyectos nuevos en los que me involucro, así como también comento sobre otros oficios o aficiones.

Los invito entonces, a pasearse por estas páginas y a compartir opiniones, creencias, aprendizajes o experiencias de las que todos podamos nutrirnos.


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Mis servicios


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En el ejercicio profesional de la psicología he tenido la oportunidad de desarrollar competencias variadas y llenarme de ricas experiencias dentro de diferentes áreas de acción, pero son unas pocas las que han captado toda mi atención. Estas áreas en las que he podido desplegarme me han permitido reafirmar esa decisión que tomé a los 18 años de edad de que la psicología es mi vocación. Decisión que se mantiene intacta y palpitando con la pasión, la entrega y el compromiso que merece. A continuación les describo las áreas específicas a las que me dedico y de las que he obtenido inmensas gratificaciones y aprendizajes.

Evaluación y atención psicológica al niño y su familia: servicio que ofrezco en la consulta privada, orientado a la valoración del funcionamiento de las distintas áreas del desarrollo del niño y del contexto que le rodea, así como a la construcción de un espacio de escucha para el aprendizaje emocional y el autoconocimiento. Este servicio incluye la psicoeducación de los padres o familiares para el desarrollo de herramientas y recursos personales que les permitan comprender, atender y acompañar satisfactoriamente al niño según la situación específica en la que se encuentre o con las condiciones específicas que presente.

Atención psicológica a niños y adolescentes víctimas de violencia: servicio que ofrezco en la consulta privada y en la ONG No Permitas Malos Tratos. Está orientado a ofrecer herramientas a la víctima que le permitan empoderarse y minimizar los efectos traumáticos de la experiencia vivida a fin de que pueda reintegrarse a la vida. Asimismo, brindo acompañamiento y asesoramiento a los familiares.

Jornadas de evaluación psicológica en colegios: servicio que ofrezco junto al psicólogo Víctor Mosqueda. Consiste en la integración del especialista con la escuela, a través de la realización de evaluaciones grupales dentro de las instalaciones de la institución educativa. Dichas evaluaciones permiten detectar o descartar trastornos conductuales o de aprendizaje en el alumnado, lo cual favorece la prevención y la intervención pertinente en pro del bienestar y la integración escolar del alumno. Estas jornadas se hacen en mutuo acuerdo con la institución y la comunidad de padres y representantes.

Facilitación de talleres o ponencias: diseño e imparto talleres o ponencias dirigidas a niños, adolescentes, padres, docentes, estudiantes de psicología y público general relacionados con temas como: bienestar personal, manejo emocional, crianza positiva, manejo conductual en escuela, detección e intervención del maltrato infantil, intervención en acoso escolar, trauma psicológico por violencia, cuentos y juegos para el aprendizaje emocional, la escritura como herramienta de autoconocimiento, entre otros temas.

Docencia: como docente de CEUJAP Venezuela recibí la formación y certificación de esta institución como docente bimodal. Actualmente doy clases en el Diplomado de Psicología Industrial y Mobbing Laboral, específicamente el Taller de Perfeccionamiento de Competencias sobre Mobbing Laboral. Igualmente, soy coordinadora y docente del Diplomado de Prevención en Maltrato Infantil de CEUJAP Internacional que se ofrece a través de la plataforma de diplomados.com.

CONTACTO

Si estás interesado en alguno de mis servicios puedes contactarme por

Correo: psic.anaisbarrios@gmail.com

Consultorio: 0241 8687134

Celular: 0426 6407263